EL UNITARISMO: FUENTES HISTÓRICAS Y REALIDAD ACTUAL
por Jaume de Marcos Andreu*

El movimiento Unitario Universalista es un conjunto de grupos, tradiciones y prácticas, cuyos orígenes se remontan al ala más radical de la Reforma y que afirma la libertad de todo ser humano de investigar y decidir sobre sus creencias religiosas. Desde el respeto a todas las culturas y tradiciones, afirma que ninguna religión o filosofía tiene el monopolio de la Verdad y que la respuesta última acerca de Dios, el Universo, la muerte y el sentido de la existencia es un misterio que no puede encerrarse en un credo o unos dogmas que deban creerse de forma ciega o sometiéndose a una autoridad externa.

El enfoque Unitario Universalista afirma la libertad y dignidad individual, la capacidad racional del ser humano, y el fomento y celebración de la diversidad de creencias y opiniones, como elementos básicos y fundamentales para crecer espiritualmente y vivir una vida más enriquecedora y llena de sentido. Los Unitarios Universalistas nos guiamos por nuestra propia experiencia y nuestra razón, por las mejores enseñanzas de las religiones y filosofías éticas de todas las culturas, y por las ideas y los actos de hombres y mujeres nobles y sabios de la Historia. En una congregación Unitaria Universalista pueden encontrarse personas muy diversas y con distintas creencias. Algunos Unitarios Universalistas son cristianos liberales, otros son budistas y practican el yoga o la meditación, otros son humanistas y valoran la ciencia y la razón, otros buscan la armonía con la Tierra y con los ciclos de la naturaleza.
First Unitarian Church, Brooklyn (New York)
 
El movimiento Unitario - Universalista actual es el resultado de la fusión de dos denominaciones religiosas de origen cristiano y protestante: las Iglesias Unitarias y la Iglesia Universalista. A lo largo de los siglos, estas iglesias experimentaron importantes variaciones en sus posiciones doctrinales y en su composición social.

Al estallar la Reforma contra los abusos y la corrupción vigentes entonces en Roma, numerosos intelectuales publicaron sus propios puntos de vista acerca de la doctrina cristiana sin esperar el beneplácito de la Santa Sede, dentro del espíritu protestante de libre examen de la Biblia. Uno de ellos fue Miguel Servet, el famoso médico y teólogo español. En su libro De Trinitatis Erroribus ("Sobre los errores de la Trinidad"), cuestionó la base bíblica y racional de la doctrina trinitaria. Estas ideas se consolidaron en su obra cumbre posterior, Christianismi Restitutio ("Restauración del Cristianismo"). Sus opiniones heterodoxas y su libertad de espíritu, que Servet defendió siempre con la pluma y el diálogo frente al dogmatismo de católicos y reformados, le convirtieron en un proscrito en toda Europa, siendo perseguido tanto por la Inquisición como por el reformador Calvino y sus partidarios, quienes le apresaron en Ginebra y condenaron a morir en la hoguera (1553). Hoy en día, las Iglesias Unitarias ven en Servet a su pionero y su primer mártir.

La vida, obra y sacrificio de Servet sirvieron de guía a muchos. Sebastian Castellio reprochó duramente a Calvino su intolerancia y su fanatismo y proclamó la libertad de conciencia en asuntos de fe, un principio que luego ha sido fundamental en la tradición Unitaria y Universalista.

Por su parte, el italiano Fausto Socino (Sozzini) desarrollaba una obra teológica en la que tomaba a Cristo como modelo humano de vida y rechazaba el dogma de su naturaleza divina (Socinianismo). Socino, perseguido también por sus creencias, encontró refugio en Polonia, donde se unió a otros reformadores liberales y antitrinitarios de aquel país, en el grupo denominado Hermanos Polacos (después aniquilado por la Contrarreforma Católica). Otros humanistas italianos, como Bernardo Ochino y Giorgio Blandrata, también defendían opiniones antitrinitarias.

Por influencia de Blandrata, médico de la corte de Transilvania, el reformador Ferenc Dávid predicó el Cristianismo Unitario en aquel territorio de habla húngara, dividido hoy entre Rumania y Hungría. El príncipe Segismundo de Transilvania era partidario del Unitarismo, pero para evitar la discordia religiosa en sus tierras, dictó el primer Edicto de Tolerancia religiosa en la historia moderna de Europa en 1568. Tras la muerte de Segismundo, llegó la Contrarreforma a Transilvania. Ferenc Dávid fue condenado a cadena perpetua y murió en prisión en 1579, sin que se conozcan las causas de su muerte ni el lugar donde fue enterrado su cadáver, pero la Iglesia Unitaria que él fundó ha logrado sobrevivir con grandes dificultades hasta nuestros días en la región de habla húngara de la actual Rumania.

En Inglaterra, el impulso religioso radical de la Reforma permaneció entre los "Dissenters" (no conformistas), nombre que englobaba a las Iglesias Libres opuestas a la hegemonía de la Iglesia Anglicana. Algunos de ellos llegaron a conocer la obra de los socinianos polacos y, bajo la influencia de la filosofía empirista de Locke y de las corrientes librepensadoras y racionalistas de la Ilustración, un número creciente de congregaciones dissenters adoptaron la teología unitaria a lo largo del siglo XVIII, encabezadas por la Essex Church fundada por Theophilus Lindsey en Londres (1774). Una evolución similar se produjo entre los protestantes que habían emigrado a Norteamérica en busca de libertad religiosa, a cuyo frente estuvo W. E. Channing. A ambos lados del Atlántico, las congregaciones unitarias se organizaron como denominaciones independientes en 1825.

El 15 de julio de 1838, Ralph Waldo Emerson, que había sido ministro Unitario en Boston, pronunció un discurso en Harvard que resultaría decisivo para la historia del Unitarismo. Influido por la filosofía romántica alemana y el Hinduismo, Emerson proponía una vía intuitiva a lo Trascendente, basada en la capacidad innata de la conciencia individual, sin necesidad de milagros, jerarquías religiosas ni mediaciones (Trascendentalismo). Theodore Parker fue el gran renovador del Unitarismo norteamericano, siguiendo las líneas definidas por Emerson, aunque sus contemporáneos tardaron en aceptar sus propuestas avanzadas y renovadoras. Su discurso fundamental es Lo transitorio y lo permanente del Cristianismo. Fue líder del movimiento antiesclavista y gran defensor de los derechos humanos. En Inglaterra, el pionero de la renovación del Unitarismo hacia la libertad de investigación religiosa fue James Martineau. Tras los grandes debates teológicos de mediados del XIX, los Unitarios de los países anglosajones entraron en una fase de consolidación y expansión.

Tras un largo proceso de acercamiento y diversos intentos fallidos de colaboración estable con los Cuáqueros y otros grupos liberales, la Asociación Unitaria Americana decidió fusionarse con la Iglesia Universalista de América en 1961, formando la Asociación Unitaria Universalista (UUA).

Tras la fusión del Unitarismo y del Universalismo (en Estados Unidos) o la absorción del Universalismo en las asociaciones Unitarias (en Inglaterra y Canadá), la situación actual puede resumirse con la famosa frase: "el todo es más que la suma de sus partes". En efecto, el movimiento Unitario Universalista actual debe mucho a las iglesias de origen Protestante que lo engendraron, pero ha sabido beber de lo mejor de ambas fuentes para crear una nueva síntesis superior que va más allá de las religiones tradicionales, con una visión ética progresista avanzada, y una nueva forma, abierta, pluralista y liberal, de entender la religión.

La revista norteamericana Newsweek, en un artículo dedicado a las nuevas formas de espiritualidad de la década de los 90, hablaba del Unitarismo Universalista como una “religión postmoderna” que, por su énfasis en la libertad individual de elección, sus escasas exigencias doctrinales y disciplinarias y su enfoque personalizado de la espiritualidad, sintonizaba especialmente con el talante de las nuevas generaciones y le auguraba un rápido crecimiento en los próximos años. El importante crecimiento y expansión actual de la Asociación Unitaria Universalista de Norteamérica, la constitución del Consejo Internacional de Unitarios y Universalistas en 1995 como instancia supranacional de colaboración entre las distintas iglesias y sociedades que se identifican como Unitarias y/o Universalistas en distintos países del mundo, el surgimiento de nuevos grupos Unitarios y Universalistas en países que carecían de esta tradición, y su reaparición allí donde habían sido suprimidos por la fuerza de las armas y de la intolerancia religiosa en el pasado, son indicios claros de una vitalidad renovada de este movimiento espiritual liberal.

*Jaume de Marcos es Licenciado en Filología Inglesa y Máster en Historia de las Religiones por la Universidad Autónoma de Barcelona. Desde el año 2003 es consejero de Número del Instituto de Estudios Sijenenses "Miguel Servet" (Michael Servetus Institute). Es uno de los principales referentes éticos e intelectuales del Unitarismo-Universalista en España.