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INTRODUCCIÓN
Villanueva
de Sijena casi parece un nombre parlante, pues alude al
acontecimiento inicial que marcará su historia
desde su fundación, hace más de ocho siglos
hasta nuestros días. De hecho, este topónimo
ya nos informa de que la localidad es un villa, de que
es resultado de una nueva fundación de un pueblo
más antiguo, y de que este lugar corresponde con
la anterior Sijena (Xixena, Sixena o Xixence, según
las fuentes documentales conservadas).
En
el típico paisaje estepario de Los Monegros el
entorno donde se sitúa la población se encaja
en una estrecha vega fluvial que recorre el río
Alcanadre (cuyo nombre evoca la presencia musulmana en
estas tierras), localmente conocido con el sonoro epíteto
de "Matapanizos". aludiendo a las esporádicas
inundaciones que provocaba en las huertas adyacentes.
Una serie de pequeñas colinas se alzan, en dirección
norte, a medio kilómetro de la margen izquierda
del río siendo una de ellas el lugar donde se empezaron
a edificar a finales del siglo XII, las primeras casas
de Villanueva. Frente a ellas, en la orilla derecha, se
destacan los barrancos que discurren desde la meseta de
la Sarda. Al fondo, en dirección sur, oscurecidos
por un manto de pinos, se alzan los montes de las estribaciones
orientales de la Sierra de Alcubierre, desde cuya cumbre
(592 m. de altura máxima) se puede admirar una
amplia panorámica que alcanza hasta las faldas
de los Pirineos.
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HISTORIA
PRIMERA
El
valle del Alcanadre ha estado poblado desde tiempos muy anteriores
a la fundación de la villa. Está documentada la
existencia de asentamientos correspondientes a la fase final de
la Edad del Bronce (850-650 a. C.), e incluso es probable que
los primeros pobladores se remonten al Neolítico. En el
momento de la creación del Monasterio de Sijena en 1188
coexistían muy próximos dos centros habitados: de
un lado del río, en el solar que ocupará el cenobio,
se encontraba el pueblo de Sixena, con 36 "fuegos" a
efectos fiscales (equivalentes a cabezas de familia, que daría
aproximadamente 180 vecinos), y en la margen derecha, en una loma,
la aldea de Urgellet que acogía a un censo de 50 "fuegos"
(en torno a 250 moradores). Las gentes que poblaban Sixena y Urgellet
eran probablemente oriundas del Pirineo, siendo las de Urgellet
originarias del Condado de Urgel. Estos pobladores debieron establecerse
en la vega del Alcanadre en tiempos de Alfonso I el Batallador
poco después de la conquista del territorio controlado
por los musulmanes.
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Los
habitantes de estos dos pueblos fueron trasladados para
dar cabida a las instalaciones del nuevo monasterio a
una loma situada en la margen izquierda del río,
a poco más de un kilómetro del Monasterio.
De este sinecismo nacerá el núcleo moderno
de Villanueva de Sijena, bajo la jurisdicción de
la priora de la abadía del monasterio homónimo.
Desde este emplazamiento se divisa por el norte toda la
extensión semidesértica del Espartal, y
al sur, pasado el río, los llanos de la Sarda que
se extienden hasta la Sierra de Sijena.
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Sin
muchos sobresaltos, la vida de la villa discurrirá por
los siglos medievales hasta que en 1511 verá llegar al
mundo a su más famoso hijo: Miguel Servet Conesa, alias
Revés, hijo de Antón Servet, notario del Monasterio
de Sijena. Nació infanzón, término que designa
a la baja nobleza en Aragón, en la casa de sus antepasados.
Éste sólido edificio señorial, en la más
arraigada tradición de las casonas aragonesas y actualmente
rehabilitado, alberga el centro de interpretación dedicado
a su figura y la sede del Instituto de Estudios Sijenenses “Miguel
Servet”.
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