«Cómo Transilvania fue pionera en la libertad religiosa: el Edicto de Torda/Turda de 1568 y su legado»

Jaume de Marcos ha participado y colaborado en las conferencias

El pasado 14 de enero, el Mathias Corvinus Collegium de Cluj-Napoca (Rumanía) acogió una nueva edición de las Conferencias de Transilvania bajo el título «Cómo Transilvania fue pionera en la libertad religiosa: el Edicto de Torda/Turda de 1568 y su legado», con la participación de Jaume de Marcos, consejero del Instituto de Estudios Sijenenses "Miguel Servet", el reverendo Norbert Rácz y el obispo István Kovács. La sesión estuvo dedicada al análisis de uno de los hitos más significativos de la historia política y religiosa europea: el Edicto de Torda, aprobado por la Dieta reunida entre el 6 y el 13 de enero de 1568, bajo la presidencia del rey electo de Hungría y príncipe de Transilvania, János Zsigmond.

Frecuentemente considerado el primer decreto político que formuló de manera explícita un principio de tolerancia religiosa en la era moderna, el edicto reconoció la libertad de conciencia y el derecho de las comunidades a elegir a sus propios ministros. Esta decisión resultó extraordinaria en un siglo marcado por las guerras de religión y por la persecución sistemática del disenso teológico. Apenas quince años antes, Miguel Servet había sido ejecutado en Ginebra (1553) por sostener convicciones doctrinales consideradas heréticas, pese a haber defendido con claridad que la fe no puede imponerse sin traicionar su propia naturaleza. Su obra inspiró el surgimiento del Unitarismo en Transilvania a través de su influencia en el reformador Ferenc Dávid, y su muerte se convirtió en un símbolo duradero de los límites de la tolerancia incluso en contextos reformados.

Frente a esta lógica punitiva, Transilvania optó por una vía alternativa. Los ponentes analizaron el Edicto de Torda durante el debate en el frágil equilibrio político del principado, sometido a presiones imperiales y a una profunda pluralidad interna. En lugar de adoptar el principio cuius regio, eius religio, la Dieta reconoció la autonomía comunitaria como instrumento de estabilidad y convivencia.

Todos ellos coincidieron en que el valor duradero del Edicto de Torda no reside únicamente en su carácter pionero, sino en haber institucionalizado, de forma temprana, una intuición central del pensamiento de Servet: que la verdad religiosa solo puede afirmarse sin coerción. Su legado sigue ofreciendo un marco de referencia relevante para reflexionar sobre la gestión pacífica de la diversidad religiosa en contextos de conflicto y polarización. El acto concluyó con una sesión de preguntas de los estudiantes y otros participantes en el acto.

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